Llegó el día D, y falta poco para la hora H. Por delante, una B-SS
especialmente rara, diferente a mis 14 anteriores. Hoy el mismo Boulevard no
será lo mismo. Hoy veras la Behobia desde el otro lado. Nos esperan 20 kilómetros
increíbles Tío. Hoy corremos juntos, y vamos a correr, a volar y a disfrutar!!.
Vamossssssssssssssssss!!!.
Son las 5:50 de la mañana y ya estoy despierto. Me levanto
para ir al baño a orinar y me vuelvo a la cama, pero ya no me volveré a dormir.
Estoy nervioso, y puedo asegurar que nunca me había pasado esto antes de una
Behobia, incluso diría que nunca antes de una carrera. Hasta ahora había tenido
la suerte de ser capaz de conciliar el sueño todas las noches antes de una
competición. Hoy no ha sido así, quizás
porque para mí, hoy no va a ser una Behobia como las anteriores.
En vista de que no me duermo, a las 6:45 ya me levanto para
desayunar. El desayuno el mismo de siempre antes de una carrera. Un plátano, un
zumo de naranja, unas tostadas con miel y un café. A mí me va bien y no lo
cambio por nada. Después de desayunar, aligero algún kilito en el baño y me
preparo. El kit running para hoy ya estaba preparado desde anoche. Camiseta de Korrikalaris a tope 8.0, mallas y
calcetines Hoko y mis zapatillas favoritas,
las Adidas adizero adiós 2. Me pongo una camiseta vieja para tirar
antes de la salida y un chubasquero y ya se acerca la hora de salir de casa
para coger un autobús que me llevara a la salida.
8:00. Hora de quedada oficial para coger el autobús que nos
lleva a Behobia. Entre korrikalaris de
Urnieta y Runners Catalanes llevamos el bus lleno. Sacamos la foto de equipo
completo y partimos para la salida. Sobre las 8.45 ya estamos aparcados en
Behobia. El trayecto en bus es corto y además ha sido muy ameno. Entre charlas
de cómo íbamos a salir en la carrera y algún video extra motivador que hemos
visto en el móvil, hemos llegado con las pilas cargadísimas. Este año hemos
tenido que poner videos porque el Cuenca, mi padre, que es el que no calla y
anima todo el cotarro se nos ha tenido que quedar en casa por lesión de última
hora justo el año que hacia su 25º B_SS. Tendrá que esperar un añito más para
sumarla. Está que se sube por las paredes, y no es para menos.
Bajamos del bus y empezamos a captar el ambiente. Como cada
año, esto está lleno de gente. Corredores de todas partes del mundo viniendo a
correr aquí, a Behobia, a Donosti. Es increíble como una ciudad tan pequeña
como San Sebastián, comandada por el CLUB FORTUNA, ha hecho de esta carrera una
de las mejores carreras que hay en todo el mundo. Por algo será, de eso no hay
duda.
Como curiosidad
también este año tenemos la novedad de que parece que el día va a ser bueno
para correr. Algo inusual en la Behobia-San Sebastián. Jeje. La temperatura
ronda los 12 grados, llueve ligeramente a ratitos y no hay mucho viento. Como
todos los años, nos vamos al camino que hay paralelo al rio y calentamos allí.
Tenemos una horita por delante antes de salir. Corremos un rato, estiramos un
poco y trotamos otra vez antes de ir a la salida. Una vez entramos en nuestro
cajón calentamos finalmente haciendo unas rectas. A partir de aquí el equipo ya
se divide. Cada uno tiene sus objetivos y salimos por libre. Nos deseamos
suerte y vamos a posicionarnos. Yo en principio saldré junto a mi amigo GRAN
RESERVA Mikel Costas, luego cada kilometro nos irá puniendo a cada uno en su
sitio y veremos si somos capaces de llegar juntos y logrando nuestros
objetivos. Lo que tenemos claro es que para ello tenemos que hacer todo bien
desde el principio, para ello hemos aprendido la lección de años anteriores y
nos hemos colocado muy bien en la salida antes del pistoletazo. Vamos a por
todas!!.
La hora H, LA CARRERA:
Apenas quedan
segundos para escuchar nuestro pistoletazo de salida. Apenas, puedo contener la
emoción tras despojarme de mi camiseta vieja para tirar y enseñarle mi dorsal a
mi amigo Mikel “GRAN RESERVA”. Hoy corremos por ti Tío, tenlo claro. Nos
chocamos la mano una vez más, miro al cielo, y no tengo ninguna duda de que hoy
va a ser un día que jamás olvidare. Hora
d correr, hora de volar.
Arrancamos.
Salida espectacular y rápida por el centro de la calzada y sin que nadie nos
moleste desde el primer momento. Ritmo alto, sin choques y pillando mejor
colocación corriendo por el lado izquierdo. Poco a poco vamos adelantando gente
y haciéndonos nuestro hueco para ir mas cómodos. Llegamos a la rotonda, curva a
izquierdas, curva a derechas y primer repecho. No llevamos 1Km y ya tenemos la
primera cuesta. Primer 1000 en 3:35, enormes. Seguimos subiendo y adelantando corredores,
entramos de lleno en Irún, una recta, curva a izquierdas y segundo repecho a
tope. De momento esto es subir, subir y subir hasta ventas de Irún y el ritmo
hay que mantenerlo cerca del objetivo. Kilómetros 2 y 3 a 3:51, y ahora
aprovechando que tenemos cuesta abajo hasta gaintxurizketa toca de nuevo GAS,
pero intentando regular lo máximo posible. Parciales 4 y 5 a 3:35.
Nos acercamos a Gaintxurizketa sabiendo que este año subimos
por el otro lado y con ello tenemos un repecho nuevo en el circuito, que se
hace notar seguramente más de lo que pensábamos en un principio. Tras pasarlo,
bebo agua en el avituallamiento, recupero un poco y superamos el kilometro 6 a ritmo de 3:52.
Empezamos la verdadera subida al alto y poco a poco Mikel va cogiendo unos
metros sobre mí. No me preocupo y no quiero cebarme, quiero regular bien. Voy cómodo,
a rebufo en un pequeño grupo y esperando llegar a arriba. Llegando a la cima
paso el Km 7 en 4:18 y aquí, por sorpresa, me encuentro a mi vecino Jose Luis
que este año por lesión no ha podido correr y ha venido a animarnos.
Empiezo el descenso hacia Renteria y como no podía ser de
otra manera, en cuanto empiezo a bajar tenemos al Pirata a nuestra derecha con la
Family, la Tranporter y la música Heavy a Tope. ¡QUE GRANDE!!, ¡QUE CRACK!!,¡ESPECTACULAR!!.
Que Virilla da, así da gusto.
El descenso hacia Rente es muy rápido, quizás un poco peligroso
a la hora de regular ya que es fácil calentarse demasiado y aun queda mucho. El
grupo en el que voy se va rompiendo y yo intento acelerar un poquito más para
volver a pegarme al grupo de Mikel que me saca unos metros. Siento esas alas,
ese impulso extra, y siento que voy rápido pero agusto. Voy tirando y lo que quiero es agarrarme al grupo de
delante para intentar ir mas tapado. Dos kilómetros a 3:33 hacen que vuelva a
entrar en el grupo de Gran Reserva. El avituallamiento antes de Lintzirin nos lo
saltamos, y nos vamos juntos pegados a la liebre de 1:15:00 para entrar en
Renteria. Seguimos a 3:33 el Km 10 y vamos bien.
Y aquí empieza el espectáculo. La entrada en Renteria es
increíble. Nuestro ritmo es alto, pero el ambiente es espectacular. Parece que
todo el pueblo ha salido a la calle a recibirnos. Que sobrada, que ambientazo.
Todo el público nos anima sin parar y esto parece que nos da aun más fuerza si
cabe para mantener el ritmo. Las sensaciones son buenas y el ritmo bastante
constante. Aprovecho para tomarme el Gel en plena recta y me concentro
esperando ya la subida a Kaputxinos.
Kaputxinos la verdad es que no me sorprende. Nunca lo había
subido corriendo, solo en coche, pero tenía la sensación de que se haría duro
si no regulábamos. Decidí controlar, subir sin prisa intentando desgastarme lo
menos posible, y la verdad es que creo que acerté, porque tuve la sensación de
que a la gente se le agarraba más de lo que esperaba. Yo me quede escondido, en
mi grupito, buscando el lado izquierdo en la subida para coger la curva arriba
por dentro. Subí bien, cómodo, perdiendo unos metros con Mikel pero con la
sensación de que una vez arriba podría acelerar sin problemas.
Y así fue. Una vez subido Kaputxinos pequeño descenso,
pequeño repecho y entramos en pasajes. Me junto otra vez con Gran Reserva y
mano a mano empezamos a marcar ritmo otra vez. El ambiente en Pasajes la verdad
es que no tiene nada que ver con Renteria. Bastante plof, Aunque igual es
porque venimos de un ambientazo de la leche y ahora todo es poco. Da igual, en
este momento solo pensamos en correr. En correr y en hacerlo rápido. Y la
verdad es que Pasajes lo pasamos como si nada. La cuesta se nos hizo muy fácil,
y enseguida enfilamos hacia Herrera a un ritmo muy regular.
El ritmo es bueno, el pulso correcto, las sensaciones casi
inmejorables, los tiempos los pensados, y ya estábamos en Herrera. Por delante
ya solo nos quedaba un Miracruz con una ruta diferente a la de los años
anteriores, con un perfil distinto, pero como siempre en un lugar clave.
Llegaba la hora de la verdad, y teníamos que aguantar.
Y aguantamos. Reconozco que se me hizo pesado por momentos,
Y es que no sé si fue por la falta de costumbre o qué, pero aunque fuera más
tendido a mí se me hizo largo hasta la rotonda. Y eso, que a las primeras de
cambio tuve por sorpresa a mi Súper Plima Eva animándome junto a Pedro Mari, lo
cual fue un subidón, subidón, de los buenos. No os podéis imaginar la alegría
que me dio verla ahí. Buffff.
Una vez llegados a la rotonda, con el resto del circuito ya
conocido. Con un ambientazo brutal a ambos lados de la calzada. Con muchos
conocidos gritándonos y animándonos, las piernas ya no se podían detener. Teníamos
energía extra disparándonos desde los dos lados de la carretera y aquí no
podíamos fallar. Nos estábamos desayunando la carrera, nos estábamos comiendo
el asfalto, las piernas iban bien, muy bien y seguíamos subiendo a un ritmo
increíble que años atrás nos hubiese costado llevar en un terreno llano. Estábamos
casi arriba, llegando juntos y solo nos faltaba rematar la faena.
Y llego el descenso a Ategorrieta. Y lo sentí, sentí como se
abrían esas alas otra vez. Sentí esa fuerza, esa ilusión, ese hambre, esas
ganas, ese querer y ese poder. Sentí
su alma, su cariño, sentí todo. Recordé las bebas, y sentí aun con más fuerza
sus alas. Y mis piernas volaban, no solo corrían sino que volaban. Lo sentía. Volaban
a un ritmo increíble y con unas ganas enormes de seguir. Ese descenso será inolvidable.
Fue el kilometro más rápido de todos, 3.28 marcaba, pero mi cuerpo y mis alas
pedían más. Gire a la derecha entrando en la avenida de Navarra y seguía igual.
Mis piernas iban solas, parecía que tenían ansiedad por llegar. Mikel seguía
pegado a mí. El público se agolpaba a los dos lados y no paraba de gritar y
animar, pero mis piernas solo pensaban en ir rápido, más rápido, y más rápido, No
parábamos de adelantar corredores. Uno, otro, otro. No sé cuantos pasamos, pero
muchos. Gire a la izquierda por última vez y entramos en el ultimo Kilometro.
Cuando pase por la pancarta del último kilometro, ya estaba
viendo en el balcón a Mónica, la mujer de mi primo Josemi, y ya sabía que él
estaría abajo pero por allí cerca. Y así fue, prácticamente a su altura pero a
pie de carretera estaba mi primo. Aunque no estaba solo. Mi Padre, mi Madre, mi
hijo Axel, mi prima Sonia, Imanol, mi tía Pili. Todos juntos estaban allí,
esperándome, viéndome y animándome.
Y allí pase yo, mirándoles sonriendo, agradecido y
feliz
porque habían venido a verme. Y esperando que ellos vieran y sintieran al igual
que yo, esas alas y esa fuerza que estaban haciendo que fuera más rápido que nunca.
Y estoy seguro que fue así. Así tuvo que ser, porque unos metros más adelante, después
de dejarlos atrás, justo a la altura del puente del kursaal, yo deje de sentir
esas alas por un instante. Sentí que me faltaban las fuerzas para mantener ese
ritmo. Sentí que esas alas se alejaban de mí y dejaban de moverse. Por un momento tuve la sensación de que se quedaron,
o al menos querían quedarse 300 metros más atrás, de donde jamás se tenían que
haber separado. Sentí rabia, tristeza y dolor. Impotencia. Pero a la vez, sentía
que al menos por una vez había sido capaz de demostrar a mi familia lo mucho
que significaban para mí.
En ese momento, Mikel me hablo, me grito y me animo. Me
gritó que el sub1:15:00 estaba en nuestra mano. Y entonces, fue aquí cuando de
nuevo volví a sentir, y volví a correr y volví a volar. En la recta del
Boulevard, por primera vez en 15 años no miraba hacia el lado buscando, no me
hacía falta, sabía que iba a mi lado, sabía que habiamos estado corriendo juntos.
Entre en meta de la
mano de mi amigo Mikel “GRAN RESERVA”, con una marca de 1:14.38. Increíble. Y
nos dimos un pedazo abrazo nada más entrar, que para mí fue tan especial como necesario.
Fueron unos minutos de emociones contrapuestas, de felicidad y de rabia. Y
luego poco a poco fuimos andando a donde habíamos quedado con la familia. Donde
siempre quedábamos los últimos años.
Y fue aquí, cuando me abracé con Imanol y me dijo unas
palabras que me empezaron a poner el nudo en la garganta. Cuando vi la cara de
mi primo Josemi y nos dimos un gran abrazo. Cuando vino mi prima Sonia a darme
un achuchón, de los buenos buenos. Cuando me dio mi Tía Pili un ramo de flores
y después le di un abrazo de los inolvidables. Cuando cogí en brazos a mi hijo
Axel, y cuando me abrazaba a mis padres. Fue aquí, cuando apenas era capaz de
aguantarme la lagrima al ver sus caras, cuando sentí que me quedaba en parte,
en paz con mi Tío Crispín. Sentía que había sido capaz de demostrar parte de lo
que sentía, y sentía que él también sabia, que aunque ya no estaba físicamente
había dejado una familia de la ostia aquí abajo.
Tras unos minutos en coche para llegar a casa a ducharme, ya venía más calmado. Entre en casa satisfecho y feliz, y le di un beso y un abrazo a mis dos mujeres de casa. Que este año no habían podido acercarse a Donosti a animarme. Cogí el móvil, lo mire, y tenía como tropecientos mil watsaps. Puse el móvil a cargar, pensando en que sería un día largo y mejor tenerlo cargado. Eche un primer ojo a los watsaps, y tenía uno que decía: LO HE VISTO PRIMO. LO HE VISTO AL VERTE PASAR. QUE GANAS DE DARTE UN ABRAZO.
Y ya, no pude leer mas...
.jpeg)






Eres muy grande NORMAN!!!¡¡No cambies nunca!!!
ResponderEliminarBufff!!!!! Sin palabras.... porque ahora mismo no veo ni las letras. Te queremos.
ResponderEliminar