viernes, 10 de enero de 2014

BERLIN, MI PRIMER MAJOR





29 de septiembre de 2013. Suena el despertador de mi móvil, son las 5:58 de la mañana y aquí estoy, tumbado en mi litera de arriba con sabanas y nórdico blanco, en una pequeña habitación cuádruple del Generator Berlín Mitte, que ahora mismo está completamente a oscuras y rodeado de las tres personas más grandes de esta historia, Aitor, Mikel y Patricia (con permiso de mi mujer, que ha sido la que me ha dado todas las facilidades del mundo para poder cumplir este sueño). Tres amigos, tres grandes amigos, que han querido acompañarme en esta pequeña gran aventura que nunca olvidaré.

Estoy tumbado, boca arriba, con los ojos abiertos, intentando analizarme a mi mismo para saber cómo me encuentro. Y la verdad es que me siento muy bien. Noto las piernas sueltas y el cuerpo descansado, y casi no me lo puedo creer. Y es que, quien me lo iba a decir a mí, después de llegar ayer al Hostel sobre las 22:30, sin haber parado en todo el día y prácticamente roto. Y es que, la aventura es la aventura!

En el Avion
Y esta, es una aventura que comenzaba muy tempranito el viernes para Aitor y para mí . Con un  buen madrugón para poder coger nuestro avión destino Berlín.
 Para las 12.00 ya estábamos aquí, y después de un pequeño paseo con las maletas acuestas encontramos nuestro hotel. Soltamos todo en la habitación, nos fuimos a comer y después a patear e ir a la feria del corredor a por el dorsal.



Un rato en metro, otro rato andando y llegamos al aeropuerto de Tempelhof, que es donde estaba la feria. Pedazo de feria!!. Y aquí, después de hacer unas comprillas y una larga cola, pude coger mi dorsal. Nos informamos de cómo iba organizada la salida y vuelta para el Hostel. Una vez aquí, ya nos juntamos con Mikel y Patri, y después de tomar una cervecita nos fuimos a cenar. Para ese momento, yo ya tenía un pequeño problemilla. No me había inscrito correctamente y en vez de salir en el cajón de 3:15:00 me habían puesto al final, así que tocaba volver a la feria al día siguiente para intentar solucionarlo.



El sábado fue un día duro, bueno, un día no aconsejable cuando vas a correr una maratón al día siguiente. Pero es que venir a Berlín a correr la maratón, sin intención de hacer marca, con 3 amigos y quedarme en el hotel descansando no lo podía hacer. Así que esta no era la idea. El planing era conocer la ciudad. Así que el sábado  tocó madrugar. Lo primero que hicimos fue irnos a la feria a intentar solucionar el problema del dorsal. Y aquí, Patri, la mejor de las mejores, y mi traductora oficial (jejeje), consiguió que me cambiaran y así poder salir en mi cajón. Una vez resuelto el problema comenzó la pateada por Berlín. Ni metro, ni tranvía, ni nada, solo andar y andar. Desde aquí nos fuimos andando hasta el museo judío, a Checkpoint Charlie, vimos una zona del muro de Berlín, Potsdamer Platz y El Sony center, que es donde comimos. Y después, continuamos la ruta pateando hasta El monumento al Holocausto, a la Puerta de Brandeburgo, el edificio del Reichtag y de aquí a ver la Torre. Unos cuantos kilómetros en las piernas, antes de terminar cenando un rico rissoto en un restaurante en el que estábamos rodeados de Runners. Todos reconocibles por nuestra pulserita en común.  De aquí, al hotel, preparar todo y a dormir.
Así que, aquí estoy. En mi litera, tumbado boca arriba, tranquilo, contento y con muy buenas sensaciones a pesar de haber dormido solo seis horas, si llegan. Eso sí, del tirón.

Con mucho cuidado me bajo de la litera y me meto en el baño, q es donde tengo todo preparado. Es como una mini habitación runner, hasta con cocina incluida(jajaja). Desayuno un plátano, un zumo de naranja recién exprimido y mis tostadas con miel. Vamos, lo de siempre. Y a continuación me visto. En medio de esto, entra Aitor al baño para sacarme unas fotos en pleno proceso de preparación. Que crack!!. Vaya fotones!!.



Preparo los membrillos, los botes de isostar y concreto la bolsa para dejar en la consigna. Hora de ir a la salida.
Voy dando un ligero paseo hasta la Puerta de Brandeburgo, donde paro en un Starbucks a tomarme un café. Y de aquí, a Platz de Luftbrücke, que es donde comienza todo. La verdad es que estos alemanes lo tienen todo muy bien organizado. Una vez entras en la zona de corredores, ya tienes todo muy bien indicado para desplazarte a tú consigna y a continuación a tú cajón. Y si tienes alguna duda, hay un montón de voluntarios. Así que todo perfecto.
Me acerco a la consigna, dejo la bolsa y me dirijo hacia la salida. Antes de entrar en mi cajón hago un pequeño calentamiento por la hierba. Es impresionante, cuanto loco suelto que estamos para correr esta maratón. 
Faltan 10 minutos para la salida y entro en mi cajón. La temperatura es buena aunque hace un poco de viento. Es hora de concentrarse y mentalizarse bien. La estrategia está clara. Mi estado de forma no es el que me hubiese gustado, así que hoy venimos a disfrutar de principio a fin. Busco a la liebre y me acerco a ella. El objetivo es andar sobre 3:15:00. Ya habrá nuevas paradas para hacer marcas, entre ellas de nuevo esta. Eso lo tengo muy claro ya antes de salir.  
Estoy a escasos minutos de mi primer Major. Me encuentro algo nervioso, lo justo, lo normal. Pero solo pienso una cosa: Norman, vamos a por él. Corre, corre, y no pares de correr hasta que seas un finisher en Berlín. ¡¡¡No te detengas!!.  ¡¡¡Vamosssssssss!!.

8:45. Llegó la hora. Arrancamos!!!. Salida multitudinaria espectacular. El ambientazo a ambos lados de la carretera es brutal. La carretera es ancha y enseguida encuentro huecos y puedo correr a gusto. Voy justo detrás de la liebre, tapado, intentando evitar el viento y así desgastarme lo menos posible. Hay muchos kilómetros por delante.

Hacia el km 4 me surge un pequeño problema con el dorsal. Lo llevaba atado con imanes, seguramente demasiado bajo. He querido meterme la camiseta por debajo del cinturón de los botellines que llevo en la cintura y no sé qué leches he hecho, que los dos imanes de abajo se me han ido al suelo. Llevo el dorsal solo atado por arriba, pero encima con el viento se me levanta. Pasan un par de kilómetros y estoy un poco intranquilo, con miedo de que se me vayan los otros dos imanes al suelo. Así que adelanto mi posición, me pongo al lado de la liebre, y con señas le pido que me pase un imperdible. Todo ok, No problem, me lo da y me lo pongo. Se acabo el problema. Vuelvo a ponerme detrás de la liebre y a meterme de nuevo mentalmente del todo en la carrera.

Paso por el Km 10 en 45:48. Hora de comerme mis dos primeros membrillos y de beber un poco de isostar. Mis piernas van bien, muy cómodas; voy fácil, disfrutando, y sintiendo el ambientazo que están creando todos los miles de animadores que se encuentran a ambos lados de las calles. Batucadas tocando sin parar, Orquestas, Dj´s.  Kilómetro tras kilómetro, siempre hay gente animando.

El paso por el Km 15 es en 1:08:42, y mi posición en carrera vuelve a cambiar. Tras un par de sustos que un corredor que llevo a mi lado ha tenido con otro y en los que casi se va al suelo. Decido adelantar mi posición y me coloco a la par de la liebre, intentando ir así más libre y evitar cualquier traspiés.

El Km 20 lo paso en 1:31:35. Clara señal de que el ritmo que llevamos es clavado kilometro a kilometro.  Parece que llevamos el control de crucero puesto. Es el momento de volver a recargar pilas al cuerpo, y me como otros dos membrillos.

La media maratón la pasamos en 1:36:40. Un ritmo que nos llevaría a la meta en un tiempo de 3:14:00 más o menos. Y es a raíz de aquí cuando tengo la sensación de que la liebre se frena un poco para no irse demasiado del ritmo previsto. Yo mantengo ese ritmo constante, prácticamente kilometro a kilometro,  y en cambio la liebre poco a poco se va alejando.

El ambientazo no cesa. La música no la dejas de oír en ningún momento. Incluso paso por una casa que tiene unos bafles enormes en el balcón con la música a todo trapo. Flipando me quedo. Esto es impresionante.  Poco más de un kilometro más adelante, una chica vestida de bailarina, con dos altavoces a su lado y bailando. Tengo la sensación de que aquí, el raro es el que no anima. Me estoy acercando al kilometro 30, cuando empiezo a escuchar ya de lejos un temazo que a mí me encanta. Me voy acercando al DJ y el subidón que me da es la leche. Estoy corriendo, disfrutando, voy con unas sensaciones espectaculares y encima me ponen a mi Bruce Springsteen cantando Human Touch. Esto es lo más!!.
El Km 30 lo paso en 2:17:51. Llega la hora de comerse los dos últimos membrillos. La liebre se ha quedado ya aun más para atrás. Y eso que mi ritmo había bajado un poco. Tal vez debido a que me he relajado escuchando a Bruce. Jeje. No puede ser otra cosa porque me encuentro muy bien. Mis dudas, por la falta de kilómetros antes de llegar a esta cita se estaban diluyendo. No tenía problemas de nada y seguía sumando kilómetros a un ritmo constante. Analizando la carrera por parciales, se podría decir que mi ritmo es clavado.

Km 35 en 2:40:35. De momento no tenemos noticias ni del muro, ni del hombre del mazo, y todo parece positivo. Se nota el viento, que en algunos tramos es bastante incomodo dando de cara, pero en este ritmo voy bastante bien rodeado e intento ir resguardándome todo lo posible.
De repente, ahí, entre el kilometro 37-38, un grito de ánimo suena con mi nombre. Miro a izquierdas y allí están Aitor, Mikel y Patri. Los tres más grandes de esta aventura me han visto mucho antes que yo a ellos. Los miro sonriendo, feliz, contento y orgulloso de ellos. Son los mejores, son la mejor afición de Berlín. Me acerco a ellos para abrazarles, incluso hasta casi casi me paro, que alegría, que subidón. Menudo impulso para afrontar estos últimos kilómetros. Así si se puede.
Mis piernas están enérgicas. Siguen teniendo ganas de correr y correr. Y Yo me encuentro en una nube. Mi sueño se está cumpliendo. Estoy muy cerca de acabar mi primer Major y mi cuerpo esta como una moto. Seguramente, excitado por la situación.
3:03:10 en el Km 40. Dos kilómetros, dos kilómetros y 195 metros para cumplir un sueño. Dos Km y 195 metros para conseguir que un sueño, se haga realidad. Vamosssssssssssssssssssss!!!.











Ultimo giro a la izquierda y entro en la recta final. Ya veo la puerta de Brandeburgo. Sigo corriendo, avanzando, disfrutando paso a paso de lo que estoy haciendo, viviendo y consiguiendo. Atravieso la puerta de Brandeburgo. Estoy a escasos metros de la meta, a escasos metros de lograr acabar la Maratón de Berlín.











Ha sido un año difícil, raro, complicado. Un año en el que me ha tocado pasar muchas horas de gimnasio, sin poder correr. Un año en el que me ha tocado pasar horas en el fisioterapeuta, en el que me ha tocado pasar por el podólogo para cambiar mi pisada. Ha habido momentos, en los de que a pesar de todo lo que hacía tenía la sensación de que no evolucionaba, de que no era capaz de darle la vuelta. Ha habido momentos malos, en los que dude de poder venir aquí a correr, momentos duros. Momentos difíciles en los que recordaba que todo mi sueño de correr en Nueva York en 2012 se había ido al traste, y en los que veía que Berlín 2013 iba por el mismo camino.
Pero NO, esto había cambiado. Por fin fui capaz de darle la vuelta, de volver a correr, de volver a disfrutar en el asfalto, de volver a practicar este deporte que tanto me ha dado. Por fin he vuelto, he vuelto con más ganas que nunca, con más ganas de nuevos retos, con nuevos sueños, con nuevos objetivos.


Un Finisher







He vuelto, he vuelto para conseguirlo. Atrás queda un año difícil, atrás quedan 42,195Km, atrás quedan 3:13:00 minutos corriendo Y disfrutando por las calles de Berlín. Por fin logre mi sueño, por fin complete mi primer MAJOR, por fin SOY UN FINISHER!!













Los tres mas GRANDES de esta historia


 




Equipo... Lo conseguimos!!!!








P.D: Y ahora la pregunta es... ¿cual será el proximo Major???












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